Por definición, la BI (o business intelligence) es el conjunto de soluciones y métodos de cálculo que permitirán que la empresa tome las decisiones correctas basándose en los datos disponibles.

Desde hace algunos años, hablamos de data literacy (o alfabetización de datos) como de un nuevo idioma, un nuevo lenguaje por adoptar. Lo mismo que hoy es difícil trabajar sin hablar inglés, mañana será muy complicado trabajar sin hablar el idioma de las cifras.

Según estudios realizados por Gartner, se considera que dentro de diez años las personas que no puedan comprender, interpretar o utilizar los datos y, por tanto, utilizar las herramientas de business intelligence, tendrán un serio problema de empleabilidad.

Las grandes etapas de una estrategia de business intelligence

Antes de lanzarnos a una estrategia basada en la BI, hay varias etapas indispensables.

Recoger los datos

Hoy todo es dato. Una visita a una página web, una geolocalización, un recibo de compra, una factura, datos demográficos, datos socioprofesionales, niveles de estudios… La recogida de datos en la BI es una tarea primordial. Por supuesto no hay que recoger todos los datos disponibles. Bastará con concentrarse sobre los esenciales. Luego está el tema del lugar donde almacenarlos. Para los datos de clientes/clientes potenciales, el CRM es el lugar apropiado.

Racionalizar y analizar los datos

Un dato bruto es tan inútil como la ausencia de dato. Basta con reflexionar sobre las diferentes denominaciones de cargo de una persona para darnos cuenta rápidamente que un campo monovalor con una lista de referencias será mucho más útil para efectuar targeting y segmentaciones de marketing que un campo libre con una función bruta.

Restituir, narrar

Para esta parte de restitución y análisis del dato solo pensamos, claro, en los paneles de control, los KPIs, el nervio de la guerra de la business intelligence. Es importante visualizar el dato. Pero no es una finalidad en sí misma.

Pasar a la acción

La última etapa es tomar la decisión correcta. Conseguir una decisión lo más objetiva y lo menos intuitiva posible. Para ello, la business intelligence viene al rescate de los tomadores de decisiones.

La BI para tomar las decisiones correctas

La business intelligence aplicada al contexto de la relación cliente permitirá el seguimiento de la actividad a los diferentes directores en contacto con los clientes y los potenciales clientes. Ya sea una actividad comercial, de marketing o de atención al cliente…

Pasar de la información a la acción

La finalidad de la business intelligence no es el conocimiento, sino la acción que emprenderemos después. Introducir una información en un CRM que no será utilizada luego para informes de BI o para dashboards de supervisión no sirve de nada. Por tanto, nada de información si esta no va seguida de una acción.

Tomar las decisiones operacionales

En un contexto de relación cliente, la business intelligence ofrece nuevas posibilidades a los directores en contacto —de lejos o de cerca— con los clientes y los clientes potenciales.

Definir las acciones de marketing más rentables, prever los recursos en función de la cadena comercial, gestionar la atención al cliente lo mejor posible…

Todas estas orientaciones estratégicas ya no se deciden de forma intuitiva, la BI viene a confirmar o desmentir estas decisiones. Finalmente, también ocurre que la BI permita descubrir lo inesperado.