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EmociónPersonalización

Este artículo ha sido escrito por Lea

Omnicanal, nuevas tecnologías, grandes datos, chatbot… Todo está muy bien, pero ¿dónde está el ser humano? Ya es hora de volver a situarlo en el centro de la gestión de las Relación Cliente. Promover acciones dirigidas a humanizar o Re humanizar las relaciones marca/cliente.

Adiós a la comunicación de masas

Ya no hay más necesidad de mensajes genéricos. Después de años de comunicación de masas, tanto impersonal como a menudo inapropiada, ahora se pone más humanidad y autenticidad en el centro de atención. El consumidor del siglo XXI quiere experiencias inolvidables. Necesita ser reconocido, considerado único y tratado con respeto.

Hola la contextualización

Personalizar mensajes, contextualizar elementos…. Las marcas deben tener ahora un mejor conocimiento del cliente. Por lo tanto, deben esforzarse por comprender mejor su ecosistema a fin de dirigirse mejor a cada individuo. De hecho, el 82% de los profesionales encuestados por MARKESS a principios de 2019 estiman que la personalización y la contextualización contribuyen a humanizar La Relación cliente, o incluso a Re humanizarla.

Una clara orientación hacia la inventiva

Para humanizar la relación cliente, hay muchas soluciones. Sólo hay que elegir las que mejor se adapten a tu público objetivo y a tu mensaje. La humanización puede adoptar la forma de una promoción exclusiva el día del cumpleaños del cliente, una cita personalizada con un asesor en la tienda, un botón para llamar al cliente lo antes posible u otros mecanismos. Lo esencial: ser inventivo y audaz para mejorar la relación con sus clientes Re humanizándola.

Las emociones, esenciales para humanizar las relaciones

Si nos esforzamos por decir que el ser humano está en el centro de la relación, es porque el mismo ser humano es capaz de sentir y generar emociones. Alegría, tristeza, miedo, ira, sorpresa y asco; estas son las seis emociones básicas. La emoción tiene poderosas virtudes.

Entre otras cosas, evita el aburrimiento, transforma a un cliente quejoso en embajador, facilita los intercambios, etc. Y una cosa es segura: si no hay emoción, no hay humano.

Y para concluir, dos citas inspiradoras:

  • «No es tu producto lo que interesa al cliente, sino tu. Compra este producto porque te lo compra a ti.», Emmanuelle Apchin, coach neuro-emocional
  • «Aprendí que la gente olvida rápidamente lo que dijiste, olvidan rápidamente lo que hiciste, pero nunca olvidan lo que les hiciste sentir.», Maya Angelou, Poetisa americana.

 

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