La gamificación consiste en trasladar las mecánicas del juego a un ámbito no lúdico.

Para los puristas de la lengua española, también puede hablarse de ludificación.

¿Cuáles son los objetivos de esta técnica?

Implicar a las personas, resolver los problemas de la vida real, mejorar una oferta, aumentar la productividad, favorecer los intercambios…

Sin embargo, distinguiremos las acciones de gamificación destinadas al gran público, los clientes, los clientes potenciales, de aquellas destinadas al público interno de la empresa, los colaboradores.

La gamificación, una innovación disruptiva en todos los sectores

El juego ocupa un lugar esencial en nuestra sociedad, desde hace mucho tiempo. Así, los primeros ejemplos de gamificación se remontan a los años 80 con la aparición de los programas de fidelidad de las compañías aéreas. Hoy vemos numerosos ejemplos: Nike+, Runkeeper, colecciones de cromos Panini, Duolingo… Y no parece que vaya a parar ya que se estima que el mercado mundial de la gamificación alcanzará los 10,2 mil millones de dólares en 2020.

En todos estos ejemplos, el principio es simple. Cuanto más corremos/aprendemos/compramos, más puntos acumulamos/niveles superamos. En resumen, se nos invita a superarnos, se nos empuja a la comparación (con nuestros amigos o con la versión soñada del álbum Panini completado).

La gamificación en la empresa: un recurso para impulsar la productividad

Gestionar nuestros equipos como nunca.

Esta es la promesa de la gamificación aplicada al ámbito de la empresa. Esta combinación de técnicas de juego con un objetivo profesional permite a los empleados superarse. Y todo en un ámbito más motivador y divertido.

¿Cómo funciona el concepto?

Una práctica de gestión en pleno auge

Hacer que la relación entre colaboradores sea más «divertida» gracias a la ludificación, crear apetencia por los productos que ofrece la empresa, encontrar aquel pequeño plus interactivo que transforma reuniones clásicas en verdaderos caldos de actividad creativa…

Cada vez son más las empresas donde la gamificación se está haciendo un hueco. Ofrece multitud de posibilidades para resolver problemáticas que hasta hoy permanecían bloqueadas o inexplotadas. Y ello sin ninguna reestructuración interna, ni contratación masiva, ni ninguna otra operación enorme.

Por otro lado, la ludificación permite que los directores conozcan mejor a sus equipos. Platón escribió: «Puedes descubrir más de una persona en una hora de juego que en un año de conversación». Es la prueba de que Platón fue un pionero de la gamificación.

Motivar y favorecer la adhesión de los empleados

Motivar a los empleados y hacer que se unan a un proyecto de empresa, a unos valores, a una estrategia…

Todos estos elementos son factores de rendimiento y el juego aparece entonces como un medio eficaz para conseguirlos.

Desde un punto de vista comercial, por ejemplo, la gamificación mejorará la rentabilidad y la productividad, aumentará la cifra de negocio.

¿Una llamada al cliente para pasar al siguiente nivel del juego? Puede estar seguro de que el comercial lo hará antes de marcharse a casa.

La ludificación estimula la colaboración y la inteligencia colectiva

«Ni siquiera conozco a los que trabajan en el piso de abajo». «Hay una verdadera falta de comunicación entre marketing y ventas», etc.

Si te suena este tipo de frase, es el momento de poner en marcha un juego entre departamentos.

La gamificación se alimenta de la relación de competición o de cooperación entre los equipos.

Recompensar para fidelizar

Muchos estudios realizados entre empleados indican que el principal mal del que adolecen es la falta de reconocimiento.

Incluso sin mencionar las recompensas que a menudo acompañan al juego, la gamificación permite dar a conocer a ciertos empleados en la empresa, que se sienten entonces revalorizados.

Un win-win.